Desde que tengo uso de razón, recuerdo a mi madre hablar de que los botones de las camisas de los hombres y las mujeres no están del mismo lado. En principio lo tomaba como lo que era, simple información. Después me fue ganando la curiosidad y entiendo este un buen momento para compartirles la historia.
Fue durante el siglo XIII que esta pieza fue creada, aunque puramente para uso decorativo en las prendas de vestir. Años después fue cuando empezó a dársele el uso que conocemos hoy día y de hecho desde ese nuevo inicio en su manera de usarlo, la forma es la misma, aunque la causa ya no tiene valor.
Para esas fechas, solo las damas de sociedad se permitían el uso de un vestido que cerrara con botones y todas las comodidades que pudiese tener el mismo, justo esa es la razón para que estén colocados del lado izquierdo de la mujer que porta la prenda, para que las sirvientas que las vestían tuvieran toda la facilidad de abrocharlos (haciendo simple alusión a las mujeres diestras).
Recordemos que las personas zurdas eran consideradas personas con mala suerte y hasta locas. Estos calificativos eran justificados de mil maneras, por ejemplo, el cristianismo, se bendice con la mano derecha, en el juicio final, Dios pondrá a los benditos a la derecha y a los malditos a la izquierda. En el islam, lo que proviene de la mano izquierda se considera impuro, mano derecha la dio Alá para comer y la izquierda para limpiarnos luego de ir al baño. Sobre esto abundaremos en otro artículo.

Entonces ahora preguntamos ¿por qué razón entonces los botones en la ropa masculina están colocados a la derecha de ellos?, la respuesta es fácil, la realidad es que los hombres se vestían solos, y por eso los botones iban al lado derecho para que fuera más cómodo abrocharlos por su cuenta.
Lo divertido de todo este asunto, es que como bien expliqué arriba, el motivo ya perdió valor varios siglos después y ahora las chicas diestras aprenden por default a abotonar las piezas colocadas en su lado izquierdo. Tantos siglos después lo vemos como algo natural, pero en realidad resulta un poco divertido como se han dado vuelta las cosas.
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